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Multitudes festejaron el carnaval 2026 en todos los pueblos de la Quebrada de Humahuaca

Con más de 45.000 turistas, Jujuy compartió masivamente este fin de semana la alegría carnavalera del Pujllay en Purmamarca, Maimará, Tilcara, Uquía y Humahuaca.

El calendario marcaba el sábado 14 de febrero de 2026, pero en el corazón de la Quebrada de Humahuaca, el tiempo pareció detenerse para dar paso a lo ancestral. Bajo un sol abrasador que encendía los colores de la serranía, Humahuaca se convirtió una vez más en el epicentro del "desentierro del Carnaval", marcando el inicio de los ocho días de liberación y alegría colectiva más esperados en Jujuy. 

Desde temprano, el aroma a albahaca fresca y el sonido de los anateros copaban las calles empedradas. Sin embargo, el momento de mayor misticismo se vivió en las laderas de los cerros que custodian la ciudad. Allí, el rito de la "bajada de los diablos" volvió a erizar la piel de locales y turistas

Fueron cientos de figuras multicolores, adornadas con espejos, lentejuelas y máscaras artesanales las que aparecieron como puntos brillantes en la inmensidad del paisaje árido para descender hacia los mojones, donde aguardaban los vecinos humahuaqueños pero también miles de visitantes. 

LA JUVENTUD ALEGRE, UN SIGLO DE TRADICIÓN 

Esa tarde la comparsa "La Juventud Alegre", estandarte centenario de la identidad humahuaqueña, protagonizó uno de los descensos más emotivos. 

En el mojón, entre ofrendas de coca, cigarrillos y bebidas a la Pachamama, se produjo el estallido del grito sagrado que libera al diablito pícaro del carnaval para que reine la igualdad. 

Tras cumplir con el rito privado de la transformación en los cerros detrás de la Ruta Nacional 9, los "diablos" comparseros bajaron al trote rítmico hacia el Monumento a los Héroes de la Independencia, agitando sus banderas y haciendo sonar los cascabeles que anunciaban que el Pujllay ya estaba de regreso

Otras agrupaciones como "Los Picaflores", "La Unión", "Los Alegres de Humahuaca" y "Flor de Lirio" también se sumaron a la marea humana. Cada comparsa, con su banda de música de vientos y percusión, fue guiando a sus seguidores hacia el centro del pueblo. 

En ese trayecto, la nube de talco y papel picado borró cualquier diferencia; ya no hubo rostros reconocibles, sino una comunidad festiva unida por la misma danza, en festejo prolongado hasta el amanecer del domingo. 

Un almuerzo necesario para reponer energías fue el prólogo a la reanudación de los festejos y las invitaciones se sucedieron nuevamente hasta mas allá de la madrugada del lunes, desandando una lista de compromisos que se extendió hasta este "martes de chaya"

TRAS LOS PASOS DEL PUJLLAY EN TILCARA 

Tilcara fue otro epicentro de la alegría ancestral. Entre el sábado y este lunes la villa turística vibró con el Carnaval Grande, una celebración donde el tiempo se detuvo para dar paso al baile, el talco la serpentina y el aroma a albahaca. 

El rito comenzó el sábado con el esperado "desentierro del diablo". Desde temprano, las laderas de los cerros se poblaron de seguidores que acompañaron a sus comparsas hacia los mojones. “Los Caprichosos de Tilcara”, una de las agrupaciones más emblemáticas, lideró un descenso cargado de mística y estruendo de bombas, liberando al Pujllay ante una multitud que aguardaba con expectativa. 

Simultáneamente, otras comparsas muy populares como “Los Pecha Pecha” y “Pocos Pero Locos” realizaron sus propios rituales de apertura. Tras el desentierro, el espíritu festivo se trasladó a las calles del pueblo, donde los “diablos” de colores se mezclaban con locales y turistas bajo una lluvia de talco que unificó los rostros en una sola máscara blanca. 

El domingo y el lunes la dinámica se mantuvo en su punto más alto con las tradicionales "invitaciones". Familias tilcareñas abrieron las puertas de sus casas para agasajar a las comparsas con chicha y comidas típicas, mientras las bandas con trompetas, redoblantes y anatas marcaban el compás de los carnavalitos. 

Otras agrupaciones recorrieron los barrios altos, demostrando que en Tilcara el carnaval no es solo un evento turístico, sino un compromiso profundo con la identidad comunitaria. 

Pese a algunas nubes que refrescaron las tardes, el entusiasmo no decayó y en este "martes de chaya" el Carnaval Grande cerró su etapa más intensa haciendo de Tilcara un corazón latente de una tradición que, año tras año, logra reinventarse sin perder su esencia sagrada

UN RITO QUE RESISTE AL PASO DEL TIEMPO 

Según informó el Ministerio de Cultura y Turismo provincial, la de este año es una nueva edición histórica del Carnaval Grande de Jujuy: con 45.715 turistas, una ocupación hotelera casi plena en toda la provincia y un impacto económico superior a los 16 mil millones de pesos, vuelve a ratificar que es "uno de los eventos culturales más importantes del país". 

"No es solo una fiesta, es el momento en que nos permitimos ser otros para volver a ser nosotros mismos", dijo en medio de la celebración en Purmamarca una integrante de "La Juventud Chanca Chanquitas", de la histórica comparsa "Los Chanca Chanca", mientras compartía con la gente sus ramitos de albahaca. 

Desde el "jueves de comadres" el pueblo del famoso cerro Siete Colores vivió jornadas intensas de celebración que fusionaron lo ancestral con lo contemporáneo, como en todas las regiones de la provincia

Con el Pujllay suelto, las comparsas hicieron su recorrido por las casas de los "invitadores", donde se siguió escuchando carnavalitos y coplas hasta que las sombras de los cerros volvieron a cubrir el entrañable suelo purmamarqueño. 

Las comparsas quebradeñas entrarán en una breve pausa tras este "martes de chaya", algunos con recogimiento observarán el "miércoles de cenizas", y volverán a reunirse el próximo fin de semana en lo que será el "carnaval chico", con el propósito de hacer el ritual de enterrar al muñeco que representa al diablillo pícaro en el mojón, donde permanecerá hasta el próximo carnaval. 

 

Fuente: https://viapais.com.ar/jujuy/multitudes-festejaron-carnaval-2026-pueblos-quebrada-humahuaca_0_9FuaI1RtxM.html

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