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Cómo descubrieron en Jujuy a la “narcofamilia” de Casira: la Fiscalía reveló detalles

La banda de traficantes integrada por al menos siete miembros de la familia Villegas, fue desarticulada al ser atrapados con un vehículo repleto de cocaína.

Hermanos, hermanas, cuñados, tíos y hasta el padrastro de una familia oriunda de una alejada localidad puneña eran los miembros de un clan dedicado al narcotráfico en Jujuy. El cabecilla de la banda, de nombre Wilfredo Villegas, dirigía la organización desde la cárcel federal de la ciudad de General Güemes, en Salta, donde purga una condena desde agosto del año pasado. 

Villegas, un monotributista que había acumulado una cuantiosa y costosa flota de automóviles, camionetas y un camión, fue atrapado en noviembre de 2024 en Cafayate cuando participaba en una maniobra de transporte de más de cien kilos de cocaína en un coche Nissan Sentra. La Justicia Federal le aplicó una condena de ocho años de prisión

El modus operandi de la “empresa” familiar 

Dando cuenta de la existencia de una verdadera organización narcocriminal, un informe de la Gendarmería Nacional reveló los vínculos entre un proveedor de narcóticos de Bolivia -que sería conocido en el ambiente como “El Padrino”- y Villegas, cuyos familiares serían a su vez los “brazos operativos” de esa estructura que tenía como base la localidad de Casira

A partir de las tareas de campo e inteligencia realizadas por la fuerza de seguridad, los fiscales de la PROCUNAR NOA -la delegación regional para el Noroeste Argentino de la Procuraduría de Narcocriminalidad, perteneciente al Ministerio Público Fiscal (MPF) de la Nación- pudieron reconstruir el circuito de la droga en manos de los Villegas. 

Según se pudo establecer, la cocaína era ingresada a territorio jujeño procedente de la localidad boliviana de Villazón, limítrofe con La Quiaca, y presuntamente era acopiada en el domicilio de dos de los imputados, en Casira -departamento Santa Catalina, a 332 km al noroeste de San Salvador de Jujuy-, a la espera de pedidos de compradores de Buenos Aires. 

Cuando las negociaciones quedaban cerradas, el estupefaciente era llevado hasta Cieneguillas, un poblado situado a pocos kilómetros de allí, donde la carga de paquetes con el conocido formato de "ladrillos" era acondicionada en los vehículos destinados para su transporte. 

Mientras una parte de la banda trabajaba en el ocultamiento del cargamento, otro integrante de la familia -que actualmente permanece prófugo- se encargaba de reclutar un conductor, rol que en muchas operaciones fue asignado a los propios cuñados de los Villegas. 

Y el día menos pensado... 

En los últimos meses, la investigación avanzó a paso firme. “Tareas de vigilancia e intervenciones telefónicas permitieron advertir movimientos que llevaron a presumir que los imputados se preparaban para un envío de drogas”, dijeron los fiscales de la PROCUNAR NOA. 

Todo comenzó el jueves 16 de julio pasado cuando a las 02:30 el padrastro y la madre de los Villegas emprendieron viaje hacia San Salvador de Jujuy. Esa madrugada la pareja se movilizaba en un automóvil Honda Civic y, según sostuvieron los integrantes de la fiscalía, su objetivo era “verificar el tipo de control” que pudiera estar realizando la Gendarmería sobre la Ruta Nacional 9. 

A su paso por el puesto caminero que funciona a la altura de la localidad Tres Cruces, punto que es “paso obligado para salir hacia el sur” -apuntaron los representantes del MPF-, “los implicados constataron que los gendarmes solo controlaban los papeles del rodado, lo que habría alentado a la organización a avanzar con el traslado” del cargamento que se estaba alistando. 

Mediante una sigilosa maniobra de seguimiento, personal de la fuerza pudo verificar luego que un automóvil Peugeot 408 partió de Casira hacia Cieneguillas, donde ingresó a un taller, sitio del cual saldría el sábado 18 de julio con rumbo a la RN 9

Al arribar el vehículo al puesto de control de Tres Cruces, “personal de Gendarmería, ya autorizado judicialmente, procedió a su requisa”, para lo cual se recurrió a los servicios de un binomio cinológico. 

Durante la inspección, el perro entrenado para la detección de estupefacientes marcó el sector del torpedo y zócalos del lujoso coche. En esos espacios los gendarmes descubrieron los “ladrillos”, cuyo contenido sumó un total de 61 kilos de cocaína

Mientras esto ocurría en Tres Cruces, desde la cárcel Wilfredo Villegas mantenía una comunicación telefónica con una de sus hermanas, diálogo “en el que la mujer decía estar preocupada porque el transportista no aparecía y porque se habría ido ‘con cosas’”, se expuso en la audiencia en la que la jueza federal de Garantías n° 2 de Jujuy, Carina Gregoraschuk, dio por formalizada la investigación. 

Armados, organizados y con una flota de “alta gama” 

Conocida la novedad, el Juzgado Federal de Jujuy libró doce órdenes de allanamientos simultáneos en San Salvador de Jujuy, La Quiaca y la cárcel federal de General Güemes, donde se encuentra alojado el cabecilla del clan. 

En esos procedimientos, los gendarmes secuestraron doce vehículos, incluidos dos camiones de gran porte; una pistola, dos chalecos antibalas, 47 municiones calibre 9 mm, seis municiones 7,62 mm, tres cartuchos calibre 36, cuarenta teléfonos celulares de alta gama, cuatro notebooks, nueve pendrives y una suma de dinero compuesta por 1.618.650 pesos argentinos y 26.000 dólares estadounidenses. 

Para fundamentar las imputaciones y el pedido de prisión preventiva para las seis personas implicadas en el caso, la fiscal general adjunta de la PROCUNAR NOA, Mariana Gamba Cremaschi, y el auxiliar fiscal Nicolás Fernández, presentaron evidencias, reportes de posicionamiento de los vehículos, informes de tareas de campo y escuchas telefónicas. 

Con ese cúmulo de elementos, finalmente la jueza Gregoraschuk convalidó lo solicitado por la fiscalía actuante.

Fuente: https://viapais.com.ar/jujuy/descubrieron-jujuy-narcofamilia-casira-fiscalia-revelo-detalles_0_7OTcmwsCqW.html

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